
El Camino de la Costa arranca en un escenario cargado de simbolismo, con el mar Cantábrico como testigo desde el primer paso. Esta etapa conecta la fronteriza Irun y la elegante Hondarribia con la animada Zarautz, regalando al peregrino un primer contacto inolvidable con la costa vasca. Es una jornada exigente pero muy gratificante, ideal para quienes buscan estrenar las botas con vistas al océano.
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