Gipuzkoa · historia
Carreras, radio y terrazas: la vida social del Monte Igueldo
El Monte Igueldo ya tenía un observatorio antes de que el funicular subiera a nadie. Después llegaron la pista de patines, las terrazas del casino, las carreras de motos y una emisora de radio. Las fotografías que la Fototeca de Kutxa conserva de esas décadas enseñan un monte de novedades y de ocio, más que un simple parque de atracciones.
Un observatorio antes que un parque
El Observatorio Meteorológico de Igeldo es anterior al funicular. Nació de una instancia que el sacerdote Juan Miguel Orcolaga, natural de Hernani, presentó a la Diputación de Gipuzkoa el 6 de mayo de 1901 para anunciar los temporales y evitar desgracias entre la gente de mar. El 4 de octubre de ese año se acordó alquilar una finca en el monte. Hubo dudas, porque a Orcolaga le faltaba titulación académica y la Diputación de Bizkaia prefería un observatorio en el cabo Machichaco. Aun así, las diputaciones de Gipuzkoa y Bizkaia lo subvencionaron hasta 1904, y en 1905 el presupuesto fue de cinco mil pesetas, a mitades. La Agencia Estatal de Meteorología da 1905 como año de su creación.
Según Anduaga, Orcolaga ideó sus propios aparatos, entre ellos un pluviómetro diferencial. Alfonso XIII, que veraneaba en San Sebastián, visitó el observatorio y regaló un barógrafo al centro. En agosto de 1905, días antes del eclipse del 29, lo visitó el astrónomo francés Camille Flammarion, que viajaba a Almansa para observarlo. El semanario Novedades publicó al padre Orcolaga en el observatorio en agosto de 1912, los mismos días de la inauguración del funicular. A comienzos de 1914 se probó en el observatorio una estación receptora de telegrafía sin hilos, con señales de la torre Eiffel, y ese año murió Orcolaga.
El equipo llevaba años en estado deplorable y la Diputación tardó trece años en cubrir la plaza de director. En 1927 convocó un concurso, al que se presentaron once personas, y Mariano Doporto tomó posesión el 25 de agosto. Desde octubre de aquel año publicó un boletín diario y, hasta marzo de 1930, sondeó la atmósfera con globos piloto. En 1930, según Anduaga, el observatorio tenía una terraza con anemómetros, una sala de comunicaciones, un «hangar» donde se hinchaban los globos de hidrógeno y un jardín de pluviómetros. Doporto dirigió el centro hasta 1936. Tras la guerra se exilió a Francia y luego a Irlanda, donde dirigió el servicio meteorológico hasta su muerte, en 1964. La AEMET recuerda que la Organización Meteorológica Mundial lo reconoce como el único centenario de España con observaciones marítimas y terrestres.
Patines y terrazas
En la cima, junto al torreón, se instaló una pista de patinaje que aparece ya en fotografías de 1917. La propia Fototeca registra su inauguración el 4 de junio de ese año. El decreto de 2014 la sitúa después de la prohibición del juego de 1925, pero las imágenes son anteriores, y Olaizola cuenta que la sociedad proyectó desde el principio un casino-restaurante, un salón de cine y una pista de patinaje. El patinaje figuraba entre los deportes de élite de los parques de recreo de Europa y Norteamérica, y el de Martutene tenía pista desde 1907. Mundo Gráfico aún citaba en 1926 la pista de patines, junto al frontón, el cinematógrafo y los salones de baile.
El anuncio de la inauguración, en agosto de 1912, prometía un restaurante abierto hasta las doce de la noche, y hasta la una los festivos, terrazas, five o'clock tea y, por las tardes, la banda del Regimiento Sicilia. Ricardo Martín fotografió la terraza del restaurante casino en 1919, con sus mesas y sus clientes. Según el título de otra de sus fotos, en 1918 el rey Alfonso XIII se sentó en un banco del monte. Mundo Gráfico describió en 1926 cómo era la terraza de noche: el mar perdía el detalle, centelleaban los faros de la costa, la ciudad ardía iluminada y llegaba de lejos la música de las orquestas.
La subida a Igueldo
La carretera del monte fue también un circuito. La «subida a Igueldo» era una carrera en cuesta para motos, sidecares y coches pequeños que según el blog Carreras en cuesta se corría al menos desde 1908. Ya en 1910 la revista Nuevo Mundo recogía «El kilómetro lanzado y la carrera del Monte Igueldo». Su recorrido varió: en la primera época superaba los cinco kilómetros, y en 1927 medía 2.200 metros. La crónica de 1928 hablaba de 3.200, pero ese blog deduce por los tiempos que eran 2.200.
En 1922, según el blog del Real Moto Club de Gipuzkoa, la organizó el club Fortuna y ganaron los hermanos Landa: Eduardo en la categoría libre y Julio en sidecares. A Eduardo se le otorgó una copa del Monte Igueldo por ganar dos años, y otra copa la ofreció la compañía del tranvía. El 23 de octubre de 1927, según Carreras en cuesta, Eduardo Landa batió su propio récord en una prueba del Moto Club Guipúzcoa con una Harley, en 2 minutos y 30 segundos y cuatro quintos, casi diez segundos menos. Antes se corrió en el mismo recorrido una carrera de bicicletas, que ganó Joaquín Iturri. Una segunda edición prevista para noviembre se aplazó y se anuló por problemas burocráticos con el Ministerio de Trabajo.
Según Carreras en cuesta, el 16 de septiembre de 1928 ganó en motos una Monet Goyon, con dos minutos y treinta y dos segundos, a segundo y medio del récord de Landa, y el piloto vizcaíno Zubiá perdió el control de su AJS en un accidente. El blog del Real Moto Club de Gipuzkoa anota esa prueba el 17 y da como ganador de la copa de la infanta doña Eulalia a R. Labarre, con Landa segundo. Las fotos de Ricardo Martín y de Pascual Marín de ese año muestran carreras en la misma carretera, aunque nada permite asegurar que sean esa edición.
La emisora del monte
En lo alto de Igueldo estuvo también el transmisor de Radio San Sebastián. La emisora empezó a emitir en pruebas el 4 de octubre de 1925 con un transmisor de tres kilovatios situado en el monte, con licencia EAJ8, y en 1927 pasó a Unión Radio. Su fundador, el médico y empresario tolosarra Sabino Ucelayeta, tramitó por su cuenta el permiso durante la dictadura de Primo de Rivera, según la ONCE, que recuerda que la antena sigue en el monte. Noain sitúa en 1927 el nacimiento de EAJ8 y lo vincula con Enrique Elizalde, hijo del arquitecto del funicular, ingeniero químico fallecido joven; las fuentes no aclaran si hablan del mismo hito. En 1932 la emisora narró en euskera las regatas de la Bandera de La Concha.
También servía al observatorio. Según Anduaga, Radio San Sebastián emitía a diario un parte del tiempo que preparaba el personal de Doporto. Añade que el parte se radiaba a las 20.15 los lunes, miércoles y viernes y a las 22.00 los martes, jueves y sábados, y los domingos solo si se acercaba un temporal violento. En octubre de 1930 el observatorio recibió una emisora propia de onda extracorta, que empezó a transmitir el día 15 avisos para los barcos de pesca.
Una foto de Pascual Marín de 1935 enseña a un locutor ante el micrófono, con la bahía al fondo. Según el título del archivo, es José Zubimendi, nacido en Donostia en 1898, empleado de la Caja de Ahorros, escritor, miembro del Orfeón Donostiarra y locutor. Según la ficha de Donostia 1936, publicó la sección en euskera del diario El Día y figura entre los protagonistas del Renacimiento Vasco anterior a la guerra. Durante la guerra se alistó en el batallón Itxarkundia, enfermó de tuberculosis y murió exiliado en Kanbo en septiembre de 1939. Años después, el 6 de abril de 1947, la Resistencia emitió un mensaje clandestino en el Aberri Eguna pinchando la línea telefónica que subía a la emisora, según contó Deia en 2021.
Después de la guerra
En la posguerra el monte siguió llenándose de actos. Según Noain, en los años cuarenta el cine hacía de sala de reestreno y, con el baile, mantuvo rentable el parque hasta mediados de los sesenta. En 1946 Vicente Martín fotografió el parque de atracciones, con el canal del río misterioso, y el rodaje de unas danzas vascas en una campa. El decreto de 2014 describe el río misterioso como un canal de hormigón con una noria motora de madera y barcas de madera, y enumera, sin fechas, otras atracciones que se fueron sumando: el palacio de la risa, un carrusel, automóviles eléctricos, aeroplanos y un teatro de marionetas infantil. En 1952 Paco Marí retrató a autoridades civiles y religiosas en la inauguración de unos locales del observatorio. En 1955 el mirador reunió a unos representantes de ventas con la familia Niessen, y en 1961 acogió un desfile de moda infantil.
De la mayoría de estas escenas la Fototeca solo conserva el título. No consta qué película se rodaba en 1946 ni quién organizó el desfile de 1961, y esas fotografías quedan como testimonio de la vida social de un monte que servía a la vez de mirador, de feria y de estación meteorológica.
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