48 horas en Bizkaia sin coche
Una barquilla colgada de una viga de hierro cruza la ría entre Portugalete y Getxo con coches y peatones a bordo. Lo hace desde 1893, cuando el Puente Bizkaia fue el primer puente transbordador del mundo con estructura metálica, y en 2006 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Quien llega a él en metro y lo cruza a pie por la pasarela, a 45 metros sobre el agua, entiende cómo funciona Bizkaia sin coche: la ría ordena el territorio y el transporte público sigue su trazado.
Por qué ir
Bilbao concentra museos, Casco Viejo y ría en un radio que se recorre a pie, y desde sus estaciones salen el metro hacia las dos orillas y el tren hacia Urdaibai. La Plaza Nueva tiene metro y tranvía al lado, el Puente Bizkaia una parada de metro junto a su torre y la línea 1 llega hasta Plentzia.
Día 1
La mañana se dedica a la ría. El paseo arranca en la Grúa Carola, donde el Museo Marítimo ocupa parte del antiguo astillero Euskalduna y conserva al aire libre los diques y la Casa de Bombas. Siguiendo la orilla aparecen la Torre Iberdrola, el Guggenheim con la araña de bronce de Louise Bourgeois a sus pies y el puente Zubizuri para cambiar de lado. La ficha del recorrido lo calcula en unas dos horas a pie, con paradas de tranvía en todo el trayecto para quien prefiera acortar.
Antes de comer conviene subir a Artxanda. El funicular, en servicio desde 1915, salva unos 770 metros en tres minutos y deja en un mirador desde el que, con el cielo despejado, se ve el mar. Un camino de unos veinte minutos lleva al área recreativa de Pikotamendi y la bajada a pie termina junto al Puente de la Salve, de vuelta en la ría.
La tarde es para el Casco Viejo. Las Siete Calles, rehabilitadas tras las inundaciones de 1983, reúnen en un trazado peatonal la catedral, San Antón y el Museo Vasco. La Plaza Nueva tardó sesenta y cinco años en construirse, entre 1786 y 1851, y hoy concentra bares bajo sus arcos; el suelo es llano y los accesos no tienen barreras, salvo las escaleras desde la calle Mitxel Labegerie. Para cerrar el día, la Basílica de Begoña se alcanza con el ascensor de la Plaza Unamuno o por las Calzadas de Mallona: un templo de gótico tardío iniciado en 1511 que domina la ciudad desde su alto.
Día 2
El segundo día sale en metro hacia la margen derecha. En Areeta empieza el Paseo de las Grandes Villas: 2,3 kilómetros llanos con 29 paneles que explican los palacetes que la burguesía industrial levantó a caballo de los siglos XIX y XX, del neogótico del Palacio Arriluce al estilo neovasco de Villa Ariatza. El recorrido acaba en Ereaga, más de 800 metros de arena desde el Puerto Viejo de Algorta hasta Arriluze, al resguardo del viento del noroeste.
Tras cruzar el puente, el casco histórico de Portugalete conserva el trazado medieval de una villa fundada en 1322, con cuestas pronunciadas y suelo de piedra; la calle Casilda Iturrizar tiene una cinta transportadora para la subida. La basílica de Santa María y la Torre de los Salazar, de 1379, presiden el conjunto. Siguiendo la orilla, el Muelle de Hierro de 1887 se adentra 800 metros en la ría hasta un faro, con el puente a la espalda. El museo Rialia, dedicado al hierro y a la ría, completa la tarde con pintura industrial de Altos Hornos.
El regreso a Bilbao se hace en metro desde Portugalete o, un paso más allá, desde Santurtzi, cuyo puerto mantiene la cofradía de 1916 y el barco museo Agurtza.
Caja práctica
Cómo moverse: metro para las dos orillas, tranvía dentro de Bilbao y tren hacia Mundaka y Bermeo.
Cuánto pide cada cosa: el paseo de la ría, unas dos horas; Artxanda, media mañana; el Casco Viejo, una tarde; las Grandes Villas, una hora larga; el casco de Portugalete y el Muelle de Hierro, otras dos.
Cuándo no ir: el Casco Viejo se llena en festivos y a las horas de las comidas; la pasarela del puente, con viento, no es para todos.
Qué llevar: calzado para cuestas y adoquín, una capa de abrigo para la pasarela y para Ereaga, y la tabla de mareas si se piensa en playa.
Si te sobra tiempo
Plentzia, al final de la línea 1, reúne una playa de bahía con aguas tranquilas, un casco antiguo con el arco de Santiago y la torre de los Múgica-Butrón, un puerto de recreo y un paseo de 5,1 kilómetros hasta Gorliz.
Mundaka y Bermeo se alcanzan en el tren con destino Bermeo; Bermeo está a entre cuarenta minutos y una hora cuarenta de Bilbao según el medio. En Mundaka, un recorrido de 500 metros une la iglesia con el mirador de la Atalaya, y un paseo de 4,5 kilómetros sigue hasta Bermeo, cuyo puerto reúne la flota de bajura y el Museo del Pescador en la Torre de Ercilla. El mismo tren pasa por Gernika, con la Casa de Juntas y el Museo de la Paz.
San Juan de Gaztelugatxe queda fuera de un plan sin coche: se accede desde la carretera entre Bermeo y Bakio, con casi tres kilómetros a pie y 241 peldaños; la alternativa es verlo desde el agua en las salidas en barco del puerto de Bermeo.
En el portal
Lugares de este artículo
Bilbao-Faro de Gorliz
Museo Marítimo Itsasmuseum Bilbao
Un paseo por la Ría de BilbaoMuseo Guggenheim Bilbao
Monte ArtxandaCasco Viejo de Bilbao - Las Siete Calles
Basílica de Begoña
Grandes Villas de Getxo
Playa de Ereaga
Casco histórico de Portugalete
Muelle de Hierro de Portugalete
Rialia Museo de la Industria
Puerto de SanturtziBarco Museo AgurtzaPuerto de Mundaka
Playa de PlentziaCasco Antiguo de PlentziaPuerto de Plentzia
Plentzia-Gorliz
Casco Antiguo de Bermeo
Mundaka-Bermeo
Puerto de Bermeo
Museo del Pescador
Casa de Juntas de GernikaMuseo de la Paz de Gernika
San Juan de Gaztelugatxe